Seguridad y sostenibilidad en el consumo de agua potable

JULIO

Según el informe elaborado por el Instituto de Salud Global de Barcelona publicado en enero del presente año acerca de los niveles de trihalometanos (THM) presentes en el agua potable municipal de toda Europa, el 5% de los casos de cáncer de vejiga podrían derivarse de la presencia de este compuesto en el agua de nuestros grifos. Según este estudio, en todos los países en los que se ha analizado el nivel medio de THM presente en el agua potable cumplía con los límites definidos por la Unión Europea, siendo la media de 11,7 µg/l cuando el límite está en los 100 µg/l.

A raíz de las conclusiones de este estudio, las respuestas no se hicieron esperar. Desde la Asociación Española de Abastecimiento de Agua y Saneamiento (AEAS), y la Asociación Española de Empresas Gestoras de los Servicios de Agua Urbana (AGA) declararon que las aguas de consumo en España cumplen exhaustivamente con la normativa legal española que se basa en la legislación europea y en la OMS.  Los valores de las muestras obtenidas siempre han sido inferiores al límite permitido, 100 µg/l, y en estos años se han optimizado mucho más en parte gracias a la implantación de los Planes de Seguridad del Agua y gracias a la mejora de los tratamientos de potabilización. 

Por otra parte, según “Moisés Canle”, Profesor de Química y Física en la Universidade da Coruña en dicho estudio se analizan ciertos factores, pero no se muestran otros igualmente importantes que puedan tener efectos perjudiciales como es el cáncer de vejiga. De los 135.011 casos de cáncer de vejiga diagnosticados en Europa en 2016, 6.561 casos se podrían atribuir a la exposición a THM, un 4,8% de los casos con un margen de error que desconocemos actualmente.

Sin duda, consumir agua potable es seguro, salvo ciertas situaciones puntuales de contaminación que se puedan producir. Además de ser la opción más sostenible de las disponibles actualmente para el abastecimiento.